Te acompaño en todo el proceso, desde la siembra hasta la cosecha, pasando por el cuidado del día a día. También me ocupo del bienestar de tus animales. Sé lo que significa el campo y por eso lo trato como se merece.
Me ocupo desde preparar la tierra hasta dejarla lista con la semilla. Uso técnicas que se adaptan al terreno y a lo que quieras cultivar. Te ayudo a planificar, a sembrar en el momento adecuado y a garantizar un arranque fuerte.
Aquí se incluye todo lo que tu campo necesita día tras día: riego, aplicación de nutrientes, control de plagas y revisión del estado de las plantas. Además, si tienes animales, me encargo de su alimentación, su entorno y su estado general. Estoy pendiente de todo, como si fuera mío.
Recojo los frutos en el momento justo, cuidando de no dañar nada. Trabajo con método, seleccionando bien y aprovechando cada rincón de tu producción. Entiendo la importancia del tiempo en esta fase, y por eso actúo con rapidez y cuidado a partes iguales.